Hay hemorragias que no se pueden cortar con un torniquete: las de la ingle, la axila o la unión del cuello con el tronco, donde no hay dónde apretar por encima. Ahí la técnica que salva es el empaquetado de la herida, o wound packing.
Qué es
Consiste en rellenar la herida con gasa (mejor si es hemostática) metiéndola hasta el fondo, directamente sobre el punto que sangra, y sostenerla ahí con presión firme.
Cómo se hace
- Localiza el punto exacto del que sale la sangre.
- Introduce la gasa dentro de la herida, empujándola hasta el fondo con los dedos, sin dejar hueco.
- Cuando esté llena, presiona fuerte con el peso del cuerpo durante al menos 3 minutos.
- Cubre con un vendaje compresivo y no retires la gasa.
La primera vez que se hace sobre un simulador cambia la cara a cualquiera: cuesta creer cuánta gasa entra y cuánto hay que apretar. Por eso se practica.
Con torniquete no basta
El torniquete solo sirve en extremidades. El empaquetado cubre el resto, y junto con la presión directa forma el abecé del control de hemorragias.
Esto se aprende con las manos
Leer ayuda, pero estas técnicas se interiorizan practicándolas sobre un simulador que sangra, hasta que salen solas. En el curso Stop the Bleed (control de hemorragias, una tarde, en Madrid) sales sabiendo poner un torniquete, empaquetar una herida y usar hemostáticos. Y si además quieres RCP y DESA, tienes la doble titulación SVB + DESA + Stop the Bleed.
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Esta guía es informativa y de concienciación; no sustituye a la formación presencial ni al criterio de los servicios de emergencia. Ante una urgencia, llama siempre al 112.