Lo que mata antes que ninguna otra cosa en un accidente es la sangre que se va. Y en esos primeros minutos casi nunca hay un sanitario delante: hay alguien que estaba cerca. Esto es lo que se puede hacer, que es bastante más de lo que la gente cree.
1. Presión directa
Lo primero, siempre: apretar fuerte sobre la herida con las manos y una gasa o una prenda, sin levantar para mirar. La mayoría de las hemorragias se controlan así.
2. Empaquetado de la herida
Si la herida es profunda y la presión no basta, hay que meter gasa dentro de la herida hasta el fondo y mantener la presión encima. Es el empaquetado (wound packing), clave en zonas donde no se puede poner torniquete (ingle, axila, cuello).
3. Torniquete
Si sangra a chorro en un brazo o una pierna y no se corta, va el torniquete: alto, apretado hasta que pare, y anotando la hora. No se afloja.
Y siempre
Llama o haz que llamen al 112 cuanto antes, abriga a la persona (el frío empeora el sangrado) y no le des de beber. La secuencia es sencilla; lo que falla es no haberla practicado nunca.
Esto se aprende con las manos
Leer ayuda, pero estas técnicas se interiorizan practicándolas sobre un simulador que sangra, hasta que salen solas. En el curso Stop the Bleed (control de hemorragias, una tarde, en Madrid) sales sabiendo poner un torniquete, empaquetar una herida y usar hemostáticos. Y si además quieres RCP y DESA, tienes la doble titulación SVB + DESA + Stop the Bleed.
Guías relacionadas
- Cómo poner un torniquete: paso a paso
- Empaquetado de heridas (wound packing)
- Torniquete improvisado: cuándo sirve y cuándo es peligroso
Esta guía es informativa y de concienciación; no sustituye a la formación presencial ni al criterio de los servicios de emergencia. Ante una urgencia, llama siempre al 112.